Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

lunes, 27 de enero de 2014

¡MADRE MÍA!



Desde que amanece el día, bendíceme.
En lo rudo del trabajo, ayúdame.
Si vacilo en mis buenas decisiones, fortaléceme.
En las dudas e inquietudes, guíame.
Cuando me desprecien u olviden, ámame.
En las tentaciones y peligros, defiéndeme.
En las ansiedades del alma, piensa en mí.
Si desfallezco, sálvame... y llévame en tus brazos a gozar contigo de Jesús en el Cielo...

AMÉN



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