Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

miércoles, 22 de febrero de 2017

UNA ERA HISTÓRICA NUEVA

Ella es la Virgen Prudentísima, en cuyo Inmaculado Corazón ardió continuamente la lámpara del amor Divino, sin ningún tipo de apego a las cosas terrenas
P. Zéphyr-Clément Jourdain

Realeza de Jesucristo y realeza de María Santísima no son cosas diferentes. La realeza de María no es sino un medio, o más bien el medio, para la realización de la realeza de Jesucristo.

El Corazón de Jesús reina y triunfa en el reinado y en el triunfo del Corazón de María. El reinado y el triunfo del Corazón de María no consiste sino en hacer que triunfe y reine el Corazón de Jesús. Y así estas dos grandes corrientes de devoción nacidas poco después del protestantismo caminan hacia un mismo término, hacia la preparación de un mismo hecho: la realeza de Jesús y de María, en una era histórica nueva.

Plinio Corrêa de Oliveira
Pío XII y la era de María. In “Revista
Catolicismo”, diciembre de 1954




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