Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 22 de noviembre de 2014

POR LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO


¡Oh Señor Dios Omnipotente!, os ruego por la Sangre Preciosa que manó del Costado de vuestro divino Hijo Jesús, en presencia y con extremo dolor de su Santísima Madre, que libréis a las almas del purgatorio y, particularmente, entre todas, a la que haya sido más devota de esta gran Señora, para que pronto vaya a vuestra gloria a alabaros en ella, y a ella en Vos, por todos los siglos de los siglos. Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Requien.


Indulgencia de quinientos días. (S.S. de Indulg., 18 nov. 1826; S. Pen. Ap., 26 ener. De 1932)




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